Cadena humana llega a Casa Puebla para pedir la desaparición de poderes en la entidad
Decenas de veladoras prendidas y un moño negro de dos metros quedaron en la entrada principal de Casa Puebla –residencia oficial del gobernador Rafael Moreno Valle – durante la realización de la cadena humana que se organizó paraexigir la desaparición de poderes en la entidad y la solución pacífica en al menos 11 causas sociales, entre las que destaca el esclarecimiento en la muerte del niño José Luis Tehuatlie Tamayo, perteneciente a la región de San Bernardino Chalchihuapan.
La protesta – que contó con la presencia de activistas de derechos humanos, militantes de diferentes partido políticos, integrantes de Morena y campesinos – se constituye como la primera manifestación ciudadana en llegar hasta puertas de Casa Puebla en lo que va del sexenio morenovallista.
Activistas sociales nutrieron la marcha
A las 19 horas, los inconformes agrupados en el movimiento #PuebladeLuto –emanado desde la convocatoria en redes sociales – partieron desde el zócalo de la capital poblana con figuras partidistas a la cabeza como las panistas Ana Teresa Aranda y Violeta Lagunes; Marcos Mazatle del Movimiento Alternativa Social (MAS); el ex dirigente del PAN, Ricardo Villa Escalera; René Sánchez Galindo, consejero nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena); y Misrraim Hernández, vocero del Contingente Puebla.
Entre ellos, con un sombrero blanco y huaraches figuraba Eustolio López, un campesino de la región de Atlixco que también alzó la voz con consignas contra el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. El hombre de facciones recias y 74 años de edad aseguró que su presencia se debe a la oposición en la construcción del gasoducto Morelos, a cargo del gobierno federal.
Entre la manifestación que llegó a Casa Puebla también se encontraba Ofelia Domínguez, vecina de la región de Cholula, quien manifestó su repudio al despojo de campesinos ocurridos durante la semana que termina para la construcción del Parque Intermunicipal de las Cholulas, denominado como De las Siete Culturas’, ubicado en la base de la pirámide del ancestral pueblo.
La lluvia que azotó la tarde a la capital poblana obligó a cambiar los planes de la protesta, que originalmente formaría una cadena humana desde el zócalo hasta Casa Puebla para convertirla en una larga valla de personas caminando hacia la residencia oficial del mandatario estatal.
En algunos momentos, los asistentes optaron por caminar con las pancartas y lonas sobre sus cabezas a fin de atajarse del agua que caía desde el cielo. No obstante, la manifestación no cesó en ánimo ni gritos.
Una vez instalados en Casa Puebla, los protestantes colocaron el moño negro en el portón grande de madera que da la bienvenida a los habitantes del lugar, mientras el cuerpo de seguridad de al menos una treintena de policías auxiliares y estatales corrieron a resguardarse al interior del inmueble, ubicado en la zona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
Además, los asistentes colocaron las pancartas y mantas sobre el piso, encendieron medio centenar de veladoras y cercaron con sus cuerpos el contorno de Casa Puebla, como símbolo de “expropiación ciudadana”.
Ofelia Domínguez y Eustolio López tomaron su lugar en la valla que rodeó por algunos minutos la residencia oficial del gobernador, mientras entonaban el Himno Nacional Mexicano, junto al resto de los manifestantes, entre quienes también se identificó a dueños de verificentros, y hasta concesionaros de transportes.
La toma simbólica del inmueble dilató alrededor de 30 minutos, no sin antes espetar una decena de gritos y consignas contra el gobernador Rafael Moreno Valle: “Sal de tu casa, tirano”; “Atiende nuestras demandas”, “Sacaremos a este buey de la barranca”, y “Moreno Valle: ¡Asesino!”, entre otros.
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